Entrevista a Paco Millán, Director de Cine.
Por Luciane Franco
Hace algunos años tuve contacto con su trabajo a través de su película “Around Flamenco”, lo que más me llamó la atención fue su búsqueda y su preocupación en registrar el flamenco como manifestación universal. ¿De dónde parte esa necesidad y cuáles son sus referencias respecto al flamenco?
Te voy a contestar algo que es muy típico, el flamenco me entra desde el vientre de mi madre. No me puedo abstraer siendo sevillano, ser hijo, primo y nieto de una familia que lo ha vivido muy de cerca artísticamente, crecí con el flamenco de una forma muy natural. Mi bisabuela era una mujer que tocaba la guitarra a principios del siglo, con lo cual… Mi padre por ejemplo, ha sido periodista, que estuvo muy involucrado con el flamenco, un defensor a muerte del flamenco, tuvo su programa de radio dirigido al flamenco, escribía sobre flamenco en el periódico Correo de Andalucía, fue productor del primero disco de Chiquetete… Era otro loco, porque hay que estar un poco loco para eso… Mi profesión es cineasta, no me dedico al flamenco profesionalmente, aun que sí me ha tocado retratarlo. No solamente porque había mucha música en casa o que iban muchos artistas allí… no lo sé, muchas vivencias, la suerte de haber vivido muchas juergas, muchos encuentros con el flamenco… Ahora recuerdo una zambomba en Jerez, que es la navidad flamenca de allí donde estaban la Paquera, Sordera, Aurora Vargas, Pansequito, Curro Romero… también me gusta mucho los toros.
Muchas memorias… Personalmente siempre me ha gustado cantar, desde la época de adolescente, he tenido mi grupo de música en el instituto, siempre estábamos faltado clases y cantando por Camarón en la calle… El flamenco forma parte de mi vida. Quizás, lo que no contemplaba del flamenco, algo tan nuestro, tan puntual de un sitio, que pueda gustar tanto fuera.
Sinceramente haber dedicado estos cuatros años que dediqué a hacer las películas sobre flamenco, hubo momentos que he llegado a saturarme, fue una investigación tan profunda, tuve que convivir con tanta gente, no solamente de fuera, sino también los flamencos de aquí, mis películas hacen un doble viaje, no solamente enseña el flamenco que sale de nuestra fronteras, que hay gente que toma el flamenco como forma de vida, sino también mira la relación de los flamencos de aquí cuando salen fuera, como conviven en las distintas ciudades…

Su filmografía sobre el flamenco ya forma una trilogía, rodaste los largometrajes en tres continentes: “Around Flamenco”, en Nueva York y refleja una serie de varios documentales de carácter antropológico y multirracial sobre lugares del mundo donde se baila, se canta y se vive el flamenco. Luego te fuiste a Japón a vivir, para rodar la película “Terúo, un Samurai Flamenco”, retratando las costumbres orientales de Tokio y la terminaste de grabar en Granada centrada en la figura de un guitarrista flamenco japonés que vive en Granada desde hace 40 años. Por último la película titulada “Tanto tiempo” la rodaste en ambientes parisinos y madrileños…Este largo recorrido exigirá mucha entrega personal y profesional para realizarlas y llevar a cabo proyectos tan arriesgados. Me gustaría que comentaras un poco esas experiencias.
Exactamente, mis películas obedecen esa secuencia cronológica.Te voy hablar de los momentos porque, de todo, me quedo con lo vivido. Han sido cinco años de entrega al flamenco, en que grabé mis películas “sin anestesia", por así decirlo, con mucho esfuerzo y bajos presupuestos, me costó mucho trabajo, de verdad. “Around Flamenco” en el año 98, fué la primera película. Para poder llevarla a cabo, me marché a Nueva York y allí viví durante cuatro años… tuve una convivencia muy intensa con los artistas flamencos españoles que iban a Nueva York y también con los que ya se buscaban la vida allí. He podido registrar la vida que llevaba por ejemplo Diego Sabicas, el tío Diego, que es el hermano de Sabicas, y los otros dos compañeros Domingo Alvarado y Paco Juan que son gente que llegaron en los años 40 a Nueva York… y grabarlos reunidos, tocando juntos en el club La Central el más antiguo de Nueva York… verlos, esos tres señores con tanto arte que tienen, absorbidos por la cultura ciudad, fue muy bonito… Luego capté con mi cámara, sin ningún duro, te lo digo, porque en ese momento todavía no había conseguido la financiación para la película, en ese momento grabé el grupo de las Tres mil viviendas, gente sencilla y humilde que fueron llevados a hacer una audición en Nueva York por primera vez en sus vidas…
En Japón fue muy duro, en condiciones muy duras, Tokio es una ciudad muy cruda, casi infernal, no entiendo como los Flamencos pueden vivir allí… Tienen mucha fascinación por el flamenco pero es un mundo hermético y una sociedad muy cerrada al exterior . !Cuando vas allí te comen vivo¡, porque nadie te habla en inglés, la gente no sonríe… Pero bueno, sí que he llegado a entenderlos, sobre todo por la relación que tienen las mujeres japonesas que les gusta el flamenco, porque a través del flamenco pueden ser la mujer que no pueden ser en un mundo tan machista.
Ha sido una entrega muy grande como tu bien dices, pero si lo tuviera que repetir y lo volvería hacer todo otra vez.
“Tanto Tiempo”, mi última producción es una película en la que yo soy el productor, la dirige Guillerme Paneque que es artista plástico. Esa película es una mirada muy contemporánea volcada a hablar de los artistas, sobre todo de la generación que se instaló en Madrid a finales de los ochenta. Los hijos de los Sordera, de los hijos de los Carmona, los Nuevos Flamencos y un poco donde Madrid se convierte definitivamente el nuevo escenario del Flamenco.
Las películas flamencas tienen un recogido muy grande…
Tomando como referencia Carlos Saura, que sin duda ha sido el precursor del genero "películas flamencas" en todos los sentidos, no solo al género documental musical en que más se detuvo, sino respecto a la elaboración de una estética única. Se puede decir que Saura creó un estilo, alzó una narrativa muy propia y singular como lenguaje fílmica. Al ver una película de Saura, ya desde el primer fotograma ya se puede identificar, bien por la fotografía, o bien por el papel que juegan los elementos escénicos, como el ciclorama, la música, la luz… se sabe que se trata una película de Saura. Siguiendo la trayectoria de Saura marcada por las primeras producciones de las décadas de los años 80 y 90, tú has sido el director responsable de posteriores producciones de películas flamencas a finales de los años 90. Su abordaje al tema flamenco va enfocado a otra dirección, observa otros puntos de vista de un guión. ¿Se puede decir que Paco Millán también ha creado una línea de narrativa propia y autoral dentro del género de películas flamencas?
Pienso que sí. No cabe duda, él, Carlos Saura fue la persona que ha hecho el gran favor al flamenco, en fijarse en el. Él, que ha creado el interés por ese cine, y lo sigue siendo, como bien dices, cuando ves una película de Carlos, desde el primer fotograma tienes una identificación clara que se trata de una película de Saura, aun que él vaya evolucionado en otros géneros. Creo que sí, evidentemente no es lo mismo que hacer una película musical o una película de ficción, que un documental. Mi estilo es más vivo, fresco e espontáneo, más directo. Trato de estar como muy a la piel de la gente, aun que no renuncio a la estética porque vengo del mundo de la cámara y adoro a la cámara.
¿Eres de los directores que también hacen la fotografía de sus películas?
Yo siempre trabajo con director de fotografía, lo que pasa es que a veces le quito la cámara al director de fotografía, porque hay veces que es imposible explicar lo que quieres rápidamente… "de repente doy un golpe de estado" y cojo la cámara. He tenido la suerte de trabajar y debutar en el cine con el maravilloso director de fotografía Teo Escamilla, él que hizo las tres primeras películas de Saura: el Amor Brujo, Bodas de Sangre y Carmen, además de casi todas las otras películas de Saura de los años 70 a los 80.
Has colaborado recientemente en la última producción de Saura, la película Flamenco Flamenco.
Si, Saura me ha invitado a hacer el making off de la película, pero no me ha pedido para hacer un making off cámara y acción, sino que hiciera un documental a partir de la película. Saura deseaba una “segunda piel” de la película, imagínate que trabajo más bonito, por primera vez en mi vida no soy ni productor ni director, con lo cual sentí una felicidad… de mi parte no tenía que tomar ninguna decisión, solamente estar mirando, invitado y contratado por ocho semanas para hacer un retrato de como Carlos Saura hace una película. Ha sido todo un lujo y un encuentro muy grande, soy un gran espectador de sus películas desde sus primeras películas como “La Caza”, “Deprisa deprisa…” y después de tanto tiempo, ahora “Flamenco, Flamenco”… Carlos tiene 78 años y yo tengo 41. Cuando ves a Carlos con los años de experiencia que posee, la energía con que trabaja, como un niño en un plató, se te va todas esas tonterías existenciales que nos pasa a los directores.
La trayectoria de Saura dejará sin duda un documento para la historia del Flamenco, no solo por su filmografía, sino porque sigue abriendo caminos para el flamenco apostando en una nuevas y actuales producciones, como llevar a cabo el espectáculo Flamenco Hoy a los escenarios y proponer un nuevo guión documental justificado en la película “Flamenco, Flamenco”, lo hace con una mirada única. Tras esa experiencia, ¿en qué contexto hoy grabarías un película sobre flamenco, bajo que conceptos?, ¿cómo le gustaría plantear una película sobre flamenco en la actualidad?
Lo que está haciendo Saura es un regalo para el mundo, eso está claro. Yo no lo sé, quizá meterme un poco más en los escenarios naturales, lo que hizo Dominique Abel en las Tres Mil Viviendas… tu puedes ir Jerez con una cámara… haría falta lo que hice en su momento, pasar tanto tiempo con la gente para que te den lo que tú quieres… se me pusiera a hacer algo trabajaría en propuestas más arriesgadas todavía, quizás trabajar en un musical pero en gran formato articulado, la película “Los Tarantos” con Carmen Amaya, es un gran película, igual trabajaría con Israel Galván, que me parece ahora mismo la persona más interesante para hacer eso, construir un argumento de película tal cual, y llevarla al tono musical. Es muy difícil hacer una película sobre flamenco, yo cuando las hice, las hice a "fuego"… con mucha dificultad de financiación,… aparte que el mundo de los flamencos es un mundo muy intenso.
Yo me atrevo a decirte que si tuviese que hacer hoy una película, apostaría en escribir un argumento que señalase la "fusión" del Flamenco, afrontaría la idea de la integración de los nuevos elementos que se van añadiendo al arte flamenco.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, por eso te decía lo de trabajar con Israel Galván, en su último espectáculo estaba bailando encima de un altavoz gigante con música de rock metálico, es un transgresor en eso y te coge a Kafka y te hace la Metamorfosis, !pero ojo!, hay "fusiones y confusiones". Las fusiones están muy bien cuando alguien sabe cantar por solea y de repente se junta con un guitarrista de bossa nova o quiere dar un aire de otra música a eso. Sin embargo hay que saber hacer lo puro, como la pintura, a mi me encanta la pintura abstracta, pero él que pinta la pintura abstracta que me dibuje primero una manzana. No soy un purista, soy muy abierto hay que valorar las dos cosas, y aprovecho para decirte que el amor que tienen los de fuera por el flamenco es lo que están manteniendo vivo de verdad.
Dicen que un extranjero nunca es la persona más apropiada para emitir una visión de un país porque no se ve reflejado en su cultura. Yo contesto a ese lamentable paralelismo diciendo que un extranjero siempre puede aportar parámetros de observación, que un autóctono, no es capaz de analizar de tan cerca.
Efectivamente, siempre parece que el extranjero es como que no está autorizado ni para hablar ni para sentir, ¡es mentira! El extranjero tiene una mirada mucho más fresca, porque no tiene el condicionante, ni la presión que pueda tener el que es de aquí. Si tú ves, a nivel de literatura esta Washinton Guirren, estan los guerreros románticos que retrataron Andalucía mucho mejor que muchos andaluces, igual que los pintores, los flamenco costumbristas hicieron muchos retratos de Andalucía con una mirada tal cual, a veces si es verdad, puede surgir una fascinación que desenfoca, pero no entiendo porque se trata tan mal al que tiene tanto interés por lo tuyo, el flamenco es para todos.
Refiriéndose a esa visión global respecto al flamenco, aprovecho para reportarme a una escena memorable de la película “Terúo, un Samurai flamenco”. Personalmente a mi representa unos de los momentos de mayor emoción que lograste en sus películas, por lo cual se pudo representar una verdadera "comunión" del flamenco entre oriente y occidente. Registraste con tu cámara a un japonés bailando en la boda de la hija de la artista Manuela Carrasco, invitado como padrino de la boda.
Quizás coincido contigo, una de las emociones más fuerte que he vivido, fue precisamente esa boda. Imaginaos de quien era esa boda, de un artista tan grande como Manuela Carrasco y que un señor que apareció aquí hace cuarenta años por Andalucía que no sabía hablar, llega a estar allí. Yo miraba a su cara y me daba mucha ternura. Cada plano de esa secuencia era una emoción… También hay otros momentos inolvidables en Nueva York... Creo donde más se sintetiza lo que yo quería hacer y fue la experiencia vivida con gente que mas me ayudó… es una pareja muy tierna que sale muy poco en la película, el sobrino de Carmen Amaya, Juan Amaya y Lare Chapira, una judía americana, ellos son matrimonio. Cuando yo llegue nada más con una maleta a Nueva York me quedé en su casa a vivir, sin nunca habernos visto antes. Y en su casa y vivir con ellos era "Around Flamenco" perfecto, porque era como ser espectador de la convivencia, del amor de un señor gitano guitarrista, muy racial, que vivía con una judía americana psicoanalista de Yoko Ono, la mujer de John Lennon, … Imagínate yo dormía en el sofá del salón donde ella hacia psicoanalisis… esa era la clave de mestizaje, era una forma de vida que podía ser real y materializar una pareja de mundos tan distintos…
Desde luego hay mucha relevancia en todo lo que me estás diciendo y la gente lo podrá constatar esos episodios relatados a través de sus películas. Yo estoy muy contenta en poder vivir ese momento de realización del festival, que nació partiendo del objetivo de establecer un diálogo directo con el flamenco y dar visibilidad a aquellos que lo sienten. El Festival Flamenco de Cortometrajes es nada más que un canal de comunicación y tenerte como homenajeado es un honor y un deber como artista que presto a todos los espectadores que podrán ver a sus películas en la Muestra Paralela del FFLAC.
Por esa razón y por esa iniciativa, hay que darte las gracias Luciane por el festival, a ti y a tu fuerza por tenerla, porque sinceramente hay un espacio en que tu vas a dar la voz en ese caso a los cineastas de todo el mundo para que puedan demostrar cómo ven desde cada ojo, ¿no? y de tantos sitios, un arte como el flamenco, pienso que era un hueco que había, no tengo recuerdo que nadie ha hecho antes un festival temático de cine flamenco, mejor diciendo, un festival de cortometrajes en que apuestas en un formato que me parece un terreno perfecto para la experimentación, para la espontaneidad… te felicito por la valentía y también por dar la oportunidad al publico que conozcan esas miradas. "Cuanto más gente se acerque al flamenco mejor".
Ojalá se consolide el Festival y que lo valoren, se lo pido desde mi voz que valoren el esfuerzo de que alguien se ha molestado en articular algo importante como eso. Estaré encantado desde luego de compartir ese momento contigo. Todavía soy muy joven, pero a quien no le gusta un homenaje.
(Nota Biográfica de Paco Millán)

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